Un año después me he acordado de la existencia de este blog. Tenía pensado darle un poco más de continuidad, pero bueno, ya se sabe cómo funcionan los propósitos de año nuevo.

Nos encontramos, pues, al término de un año bastante agitado en el plano político, que si Podemos bajaba en las encuestas frente al auge de Ciudadanos, que si las elecciones anticipadas en Andalucía como maniobra arriesgada del PSOE, que si nuevas alcaldías, que si la independencia territorial de Cataluña, que si el fin del bipartidismo, que si la España ingobernable... Son temas realmente interesantes, y que en mi boca han sido objeto de debate y análisis a lo largo del trascurso de estos "interminables" meses de campaña. Pero no voy -de momento- a escribir nada relacionado con esto, al menos no aquí. Y vamos a dejar el tema en "stand-by" para, como dicta el título, reflexionar sobre este año al margen de lo político, que de por sí ya da de sí, ¿a que sí?

A rasgos generales, 2015 podría definirse -para mí, claro- como un año insípido, que no termina de cuajar y que no se sabe muy bien para qué esta ahí. Algo parecido a la programación televisiva por las noches-madrugadas, excluyendo los Call-TV; los tarots (que no sé si se pueden incluir en Call-TV) y demás excrementos de la caja tonta en su mayor exponente (con permiso de Telecirco, ejem). En fin, que no me quiero ir por los cerros de Úbeda, que por cierto nunca he estado allí y como tampoco sé lo que hay aparte de los cerros mencionados en la frase hecha pues no sé muy bien si me gustaría ir o no. A lo mejor tiene paisajes bonitos para llenar un par de días de Instagram.

El año en tanto que año ha tenido muy buenos momentos, de eso no cabe duda; ha servido como purga para limpiar algunos círculos sociales en los que estaba no por propia voluntad y a nivel social diría que ha sido el mejor en mucho tiempo. Quizás he sabido aprovechar más el descanso veraniego, algo que no ocurría desde Dio (hablo del cantante, no de una deidad) sabe cuándo, porque cuando era un crío supongo que no tenía tampoco excesivas preocupaciones el resto del año. Aquellos maravillosos 2000's... No suena muy bien para título de lo que sea.
Creo recordar que el año pasado tenía unas altas expectativas para 2015, como bien dije en el post Reflexión Nº 2014 y en cierto modo algunas de ellas se han cumplido. Sin embargo era mucho más ambicioso, he dejado muchísimas cosas de lado, siento haberme vuelto mucho menos analítico y menos calculador; por su parte ahora me noto más impulsivo, y es algo que no acaba de convencerme. Este mismo 'post' escrito hace un año y cuatro días tenía un enfoque más filosófico, más literario, más trabajado. Ahora estoy escribiendo lo que se me va viniendo a la cabeza cuando pienso en lo que significa 2015.

He pasado gran parte del año enganchado a las jornadas de LCS EU en Twitch, y en general he pasado gran parte del año enganchado al dichoso League of Legends. Maldito juego. Afortunadamente parece que me he desquitado un poco del lastre que suponía (visto desde fuera, desde dentro las ganas de echar "otra más" es maravilloso). Pero volveré. Volverá. Siempre vuelve. Siempre vuelvo. Y lo sabes.
Otra cosa interesante y que ha ocupado una parcela importante de tiempo ha sido Steam. Dichoso Steam. Dichoso IndieGala. Dichoso Humble Bundle. He superado la centena y media de juegos para terminar siempre frustrándome con Super Hexagon o dando vueltas por el yermo en Fallout: New Vegas. Esa es otra. Fallout. Una saga de la que me molaría hablar, al menos de las entregas más recientes, que son las que he palpado. Menos la última, un juego al que pese haber leído y visto malas críticas de los más "puretas" de la saga me molaría mucho jugar y saborear. Para finalizar el bloque de juegos, solo añadiré que soy terriblemente malo jugando a Counter Strike, y que sigo reivindicando que la "Game Boy Advance SP" es la mejor consola portátil. Grandísimo Iwata.
Por hablar de temas que me han sorprendido de este 2015, que no hay otro, al menos d.C., es que académicamente no me he sentido satisfecho, pero a mi rollo he aprendido un montón de tonterías informáticas las cuales habré olvidado en cantidades industriales, como si fuese aprendizaje fugaz, o el típico tutorial de YouTube del que sigues los pasos y aunque arregles un problema no sabes ni cómo lo has hecho ni cómo lo ha hecho el latinoamericano del tutorial. Pero lo que se retiene ahí está, y eso siempre es bien.


Y ya queda poco que añadir, aquí hablaba de Marvel y de Stalin, ups, Stan Lee; pero no me gustaba el contenido y solo he dejado el chiste. Jeje.


Insípido. Eso es. Lo mencioné al principio. A lo mejor es la negativa perspectiva para 2016 la que en cierto modo me asusta e imprime un presentimiento no demasiado esperanzador. Que igual y seguramente después no es así, ya que esto es hablando grosso modo, porque hay al menos un día y una noche que involucra a una banda llamada AC/DC y que ya digo que no pienso pasar de mala gana. Ah. Eso me recuerda que 2015 ha sido el año en el que he obligado a mi paladar a que acepte la cerveza, la birra y la caña. Y en ese aspecto bueno, no ha ido mal. También es de mencionar el recientemente fallecimiento del GRANDÍSIMO Lemmy Kilmister, que si no sabes quién es ya estás tardando en googlear y en aficionarte a Motörhead. En virtud de lo que este hombre ha dado a la música te pido a ti, estimada lectora o estimado lector, que (CONTENIDO +18) introduzcas una dosis de Jack Daniels entre pecho y espalda en honor del hombre que fue "Killed by Death", haciendo un cambio de variable Death=Cancer, y que "Nació para alcanzar el Infierno". Me lío a enlazar canciones y pongo veintenas de ellas. Y se lo merecería. Podría ser un homenaje justo. De hecho una de mis inspiraciones para abrir el blog fue hacer una crítica de 'Aftershock' (2013), álbum que me llamó mucho la atención y aún no sé decir por qué. Desestimé dicha idea al ver el desastroso resultado.

Como conclusión, sé que me ha faltado algo, no sé el qué, pero está ahí, escondido, acechando y observándome en la penumbra de una agitada noche de tormenta donde lo que menos apetece es buscar algo en el silencio de las calles quebrado por implacables truenos e iluminada por la belleza y el peligro de una legión de rayos azules. Quiere que lo encuentre, pero yo soy más de echarme mil mantas y tropecientos edredones por encima. Este párrafo digno de cualquier libro escrito por un 'YouTuber' (me bajé muestras gratuitas de algunos y aún estoy pagando un psicólogo de cuatrocientos euros por minuto para curarme el trauma) resume el año que ha sido el "másomenos" de una serie de años iniciada en 2014 que parecía mostrar una tendencia positiva.

Lo más probable es que empezaré 2016 como empecé 2015, viendo Star Wars. Y eso, querida lectora o querido lector, está muy bien.

Feliz año, o felices fiestas, o feliz navidad, o lo que desees leer de felicidad ligada a una fecha del calendario llegado este punto, el punto final.